Lección # 9 “El Espíritu Santo y la iglesia”

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LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Efesios 1:22, 23; 1 Corintios 12:13; Romanos 6:3-7; Hechos 17:11; Efesios 4:5, 6; Hechos 2:4-11.

PARA MEMORIZAR: “Solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo” (Efe. 4:3-5 ( CB ) ).

A MENUDO NOS VEMOS TENTADOS A PENSAR a pensar que la iglesia existe y crece gracias a nuestras diversas actividades evangelizadoras y misioneras. Sí, Dios desea lograr sus planes gloriosos para la iglesia, y hacerlo con nuestra ayuda.
Pero la verdadera razón de ser de la iglesia no yace en lo que hacemos; tampoco es el resultado de nuestra organización eficiente y administración eficaz, por más importantes que sean. La iglesia existe gracias a lo que Dios ya ha hecho y continúa haciendo por nosotros por medio del Espíritu Santo. Es el Espíritu Santo el que crea una comunidad espiritual y de compañerismo que tiene la Palabra escrita de Dios, inspirada por el mismo Espíritu, como su autoridad de fe y práctica. La Biblia, inspirada por el Espíritu, es el fundamento para la unidad teológica de la iglesia. Sin la obra del Espíritu, la iglesia no existiría y no podría continuar cumpliendo su misión unida.

Bosquejo de la lección:

I. Saber: Entender los principios de la unidad

  • A. ¿Cuál es el papel del Espíritu Santo en producir la unidad de la iglesia?
  • B. ¿De qué manera nuestra unidad individual en Cristo nos lleva a una unidad corporativa dentro de la iglesia, es decir, el cuerpo de Cristo?
  • C. ¿Por qué la Biblia y la doctrina juegan un papel tan crítico en la unificación de la iglesia?

II. Sentir: Preservar la unidad

  • A. ¿De qué forma nuestras actitudes afectan la unidad de la iglesia?
  • B. ¿Qué actitudes contribuyen a la unidad y qué actitudes contribuyen a la desunión?
  • C. ¿Por qué es imposible tener una experiencia de unidad en el Espíritu Santo de manera independiente de las enseñanzas de la Palabra de Dios?

III. Hacer: Practicar la unidad

  • A. ¿Qué nos enseñan los principios detallados en Hechos 2:41 al 47 acerca de la unidad en nuestra congregación local?
  • B. ¿De qué modo podemos, como iglesia, aplicar estos principios de manera más efectiva?

Resumen: Cuando respondemos a las invitaciones del Espíritu Santo y permitimos que Jesús sea tanto nuestro Salvador como nuestro Señor, las actitudes de orgullo e importancia autoinflada dan lugar a la humildad y la sumisión. La Palabra de Dios se convierte en nuestro guía, y el servicio y la testificación se vuelven nuestra pasión. La unidad es producto de corazones convertidos, anclados en la Palabra de Dios y entregados al servicio de Cristo.

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