¡Sé bondadoso!

Por Jacobo G. Estrella 

“Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo.” (Ef. 4:32)

            El camino era largo, manejaba del lado norte de la ciudad de Monterrey rumbo a mi hogar. De todos los semáforos que atravesaba en el camino hacia mi casa, existía uno que siempre procuraba pasarlo en “luz verde” debido a que tardaba mucho en cambiar. Sin embargo, cuando llegue ahí de nuevo me toco “rojo”, bueno, tendría que esperar de nuevo. Mientras lo hacía del lado derecho de mi, en la banqueta, estaba una persona acostada, era un indigente que estaba padeciendo frío, y a unos cuantos metros venía caminando otro indigente con dos cobijas en los hombros, llamo mi atención y mientras estaba parado en el semáforo lo seguí observando. El acto siguiente fue espectacular, no sé si ellos se conocían o no, pero el hombre de las cobijas le coloco una de ellas a lo largo de su cuerpo y después el siguió caminando. Cambio el semáforo y tuve que avanzar. Quiero pensar que este hombre fue compasivo con él y compartió parte de lo que tenía con esta persona necesitada.

Que ejemplo de misericordia, uno podría preguntar ¿necesito tener para poder compartir? ¡No! Esto se le llama un servicio abnegado, “dar hasta que te duela” sin escatimar las cosas que podamos compartir. ¿Qué tienes tu para poder compartir? ¿Qué necesitas quitar de ti para poder ver primero la necesidad de los demás? Escribiré algunos ejemplos de misericordia y perdón. Cada vez que leas tu Biblia imaginate todo lo que leas , Elena White dice: “Debemos considerarla punto por punto, (la Biblia) y dejar que la imaginación capte vívidamente cada escena, especialmente las finales de su vida terrenal.”[1]

En la Biblia se encuentra la historia de un paralítico que necesitaba ser sano, y por obvias razones que el no podía, necesitaba ir Jesús. Quiero resaltar lo que hacen los cuatro amigos para llevarlo a Jesús. El Lugar está repleto de gente, ya no cabían dentro de la casa, sin embargo, esto no fue un obstáculo para el paralítico y sus cuatro amigos: “llegaron a la casa cuatro personas. Llevaban en una camilla a un hombre que nunca había podido caminar. Como había tanta gente, subieron al techo y abrieron un agujero. Por allí bajaron al enfermo en la camilla donde estaba acostado” (Mc 2:3-4). Estos hombres vaya que eran amigos de él, se apiadaron de este paralítico, ¿te das cuenta lo que tuvieron que hacer? No cabe duda, el amor que estos hombres tenían por Jesús los motivo a ser bondadoso con su amigo, hasta llevarlo a Él.

Otro de los ejemplos más conocidos es el “el buen samaritano”, este hombre piadoso de una persona media muerto que estaba en el camino de Jericó a Jerusalén. El samaritano no solo fue ver que era lo que tenía este hombre que había sido asaltado, sino que, “cuando lo vio tuvo misericordia, vendó sus heridas echándoles aceite y vino, lo puso en su cabalgadura, lo llevó al mesón y cuidó de él.” (Lc. 10:33-35). Este acto de misericordia nos muestra que tenemos que dar sin escatimar. Los actos de bondad son parte fundamental si te dices ser cristiano, este es uno de los frutos que por consecuencia de tener el Espíritu, reaccionas con esta actitud.

Jesús es el principal ejemplo de bondad que tenemos. Elena White escribe : “El método de Cristo será el que dará éxito para llegar a al gente. El salvador trataba con los hombres (mujeres) como quien deseaba hacerles bien. Les mostraba simpatía, atendía sus necesidades y se ganaba su confianza. Entonces les decía: -Sígueme-”.[2] Si queremos manifestar el amor de Cristo tenemos que hacer lo que Cristo hizo (1 Juan 2:6). Busquemos adorar a Dios amando a nuestro prójimo. Cabe resaltar que siempre el más beneficiado siempre será uno mismo, actuemos y compartamos de lo que Cristo ha hecho por nosotros. Busquemos ser compasivos y bondadosos los unos con otros y perdónense mutuamente así como Dios nos perdonó. (Ef 4:32). 

¡Se Bondadoso!

Referencias:

[1] Elena White. ¡Maranata: El Señor viene pronto!. P. 75

[2] Elena White. Ministerio de Curación. P. 85